Analisis estructural (Sonido I)

Written on 16 Feb 2015 by  / Published in Armonía y Análisis

Capitulo 2

EL SONIDO:

Desde luego que el sonido como materia prima de la música es un elemento estructural de gran importancia. Dividiremos las observaciones del sonido en tres aspectos fundamentales, el timbre, las dinámicas y la textura.

 

1.     El timbre:

El timbre es la cualidad acústica del sonido, el carácter de la onda producida por las distintas frecuencias que inciden sobre ella ya sea de un instrumento como de varios.

De alguna manera el timbre marca el estilo del compositor, porque con la elección de las múltiples combinaciones de los instrumentos el compositor va creando su timbre característico. Analizaremos los siguientes aspectos del timbre:

El Ámbito será el espacio donde nos movamos, la distancia entre las tesituras mas altas y mas bajas. Las preferencias del compositor para unos registros u otros y sus combinaciones.

El Grado y la Frecuencia de contraste tímbrico que usa  el compositor. Estas dos observaciones son importantes para perfilar el estilo del compositor.

El Idioma del instrumento, es el análisis que podamos hacer sobre como escribe el compositor a cada instrumento, el dominio de su técnica, de sus recursos, de sus posibilidades.

2.     Las dinámicas:

Los matices dinámicos son aquellos signos que nos sirven para enfatizar o disimular el volumen de los sonidos. El análisis de las dinámicas debe incluir todos los aspectos de la densidad sonora, todos los matices implícitos en la inflexión musical, estén escritos mediante signos o no.

Aunque estos signos son de gran ayuda tenemos que esforzarnos por entender y captar el flujo de la intensidad sonora aunque estos no estén.

En el estudio de la orquestación el compositor descubre las características que cada instrumento tiene en relación con las dinámicas. Los timbres al mezclarse tienen a veces un efecto impredecible, no siempre añadir un color significa un aumento de densidad o claridad en el sonido.

El grado de contraste ofrece las diferentes formas del tratamiento de las dinámicas. Cambios súbitos o graduales, contrastes medios entre fuertes y pianos o más abruptos donde cada compositor tiene una sensibilidad y modelo.

La frecuencia de contraste, igual que en el timbre, es el intervalo transcurrido entre los diferentes niveles dinámicos, donde podemos ver desde cambios de tipo más gradual como los crescendos o diminuendos, hasta gradaciones más prolongadas.

Estos cambios suelen darse de dos modos, escalonados, es decir, donde cada frase o periodo intercala un cambio de dinámica de mas a menos o viceversa y en pendiente, cambios graduales donde la fuerza va modificándose durante un periodo relativamente largo de tiempo por lo que solo contrasta si lo vemos con la suficiente perspectiva.

Estos cambios pueden darse tanto en el análisis de las dimensiones grandes como en las pequeñas.

3.     La textura:

Textura o “tessitura”, es en italiano la altura propia de cada voz o de cada instrumento. También se podría traducir como la actitud o disposición del ánimo. En el tejido, la textura es la disposición y orden de los hilos o también la disposición de las partes de un cuerpo o de una obra.

De esta manara, hablamos de textura para explicar ese orden o forma en que el compositor dispone los elementos principales en el entramado musical, a través de las alturas y las densidades sonoras que cada una le ofrece.

Es difícil el análisis de las texturas porque realmente es el elemento de variación principal que el compositor utiliza para construir su obra, un elemento de continuo cambio y de infinitas posibilidades.

Dividiremos las texturas en ocho tipos: (textura unisono, textura melodía acompañada, textura melodía-contramelodía y acompañamiento, textura coral, textura contrapuntística, textura vertical o armónica, textura compleja y atextura)

La forma de organizar todos los elementos, tanto el Continente como el Contenido, son las diferentes texturas. Este análisis nos ayudará a discernir los elementos básicos de los secundarios y sobre todo a interpretar los diferentes planos sonoros buscando una mejor interpretación de la obra.

El objetivo de este estudio es descubrir como el compositor utiliza los instrumentos para representar el pensamiento musical.  Veremos como los instrumentos se combinan para conseguir equilibrio o debilidad sonora, unidad o variedad, claridad, expresividad y otros valores musicales. Desde luego que nos mostrará las diferencias de estilo entre los distintos compositores y los diferentes periodos.

Así el primer paso del análisis será examinar la textura para distinguir que elementos componen la esencia musical, los elementos estructurales más importantes.

En segundo momento veremos la distribución de todos los instrumentos por secciones. Esto debemos hacerlo en secciones mas o menos pequeñas, ya que las texturas suelen tener muchos cambios súbitos y sería bastante complicado hacerlo con secciones largas.

Cuando tengamos todos los datos evaluaremos la intencionalidad del compositor para entender cual ha sido su pensamiento o idea musical.

Entonces haremos un minucioso análisis por separado de cada elemento, consideraremos la elección y la combinación que se hace de los colores, la duplicación y la especialización, el reforzamiento de los acentos, etc todo esto sin perder de vista la importancia de juzgar el movimiento completo a nivel del sonido.

Después de muchos análisis pienso que siempre debemos estar preparados para no encontrar una explicación razonable a la pregunta de por qué se ha seguido tal o cual procedimiento, podemos no encontrar una buena razón, puesto que la orquestación es un arte y no una ciencia. 

Las texturas se clasificaran de la siguiente manera:

1.     Textura I: Unísono y redoblamientos:

Cuando la textura está compuesta por un solo elemento hablaremos de la textura más simple y a la vez más poco usual. Las duplicaciones a la octava no han de ser consideradas como un elemento nuevo que se suma a la textura, sino simplemente una ampliación de la misma. Con otros intervalos suele suceder lo mismo, las tercera y las sextas no añaden una nueva línea melódica, sino más bien un “espesamiento” armónico que subraya la misma voz.

La textura de un solo elemento no significa que todos los instrumentos hagan los mismo, puede presentar detalles en la instrumentación de gran interés en lo que a combinación de color ser refiere.

2.     Textura II: Melodía y acompañamiento:

Esta textura es la que llamamos textura homofónica y consta de melodía y acompañamiento. Ambos elementos suelen diferenciarse muy claramente. El elemento melódico y el acompañamiento buscan estar en contraste para su claridad y utilizan diferentes timbres y colores. Algunos de estos elementos, pueden estar divididos en varias partes, tener una elaboración mayor o menor e incluso llegar a confundirse con otras texturas.

3.     Textura III: Melodía, melodía secundaria y acompañamiento:

La melodía secundaría suele ser un “obligatto” completamente subordinado (contramelodía) o tener una significación temática que le conceda la misma importancia que la melodía principal. A veces discernir cual es la melodía principal y cual la secundaría resulta complicado y puede depender de la interpretación.

Los dos elementos principales deben contrastar tanto en el timbre como en el perfil melódico y rítmico. Es importante también no cruzarlos o mezclarlos en el mismo registro, aunque con el dominio de la orquestación caben muchas posibilidades.

4.     Textura IV: Coral (Polifónica):

Esta es una escritura de varias voces. Es comúnmente llamada escritura coral o polifónica. A estas partes fundamentales se les denomina partes reales para diferenciarlas de aquellas que se originan duplicando al unísono la octava.

5.     Textura V: Contrapuntística:

Esta textura esta formada en su totalidad a base de elementos melódicos. Las lineas melódicas pueden estar diseñadas en contrapunto imitativo o pueden ser totalmente independientes. La textura puede ser fugada o puede presentar una combinación de melodías con significación temática, quizás previamente oidas por separado y, por lo tanto, ya conocidas por el oído.

6.     Textura VI: Acordal (Armónica/Vertical):

La textura acordal consiste en las construcciones verticales expuestas solas o junto con otras texturas. No hay que confundir estas texturas con los acompañamientos o elementos rítmicos armónicos.

7.     Textura VII: Compleja:

Los elementos de una textura pueden dividirse en elementos menores o unidades más pequeñas, son subelementos. En la textura 1 la línea melódica puede ser amplificada o dilatada por uno o más intervalos paralelos, llegando a estar más o menos armonizada. La textura II puede llegar a ser bastante compleja y consistir en un número indeterminado de detalles distintos. En el tipo III se puede presentar más de una melodía secundaria formando una textura casi del tipo V o contrapuntística. Lo mismo ocurre en la textura IV que pueden aumentarse el número de partes reales. Combinando dos o más texturas se crearan texturas complejas en diversos grados.

8.     Atextura 8:

Cuando no haya ninguna de las texturas antes mencionadas, podremos hablar de atextura, falta de un planteamiento instrumental coherente o simplemente una ausencia de planos sonoros que diluyan el sentido melódico y armónico hacia un planteamiento más tímbrico y acústico.

Podríamos decir que en este tipo de texturas, el compositor parte de una idea acústica y de color, más que de un motivo o unas armonías.

Bibliografía:

Análisis del estilo musical de Jan LaRue Ed. Span-Press Universitaria

Instrumentación de Walter Piston Ed. Idea Musica


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