Gran Partita KW.361 Allegro Molto

Written on 23 Abr 2014 by  / Published in Armonía y Análisis

Escrito en compás de compasillo y en Si bemol mayor, este Allegro Molto parece tener una forma tripartita A-B-A sin una idea de desarrollo aunque si de evolución y variación temática.

Los centros tonales no generan ningún idea evolutiva como hemos dicho, ya que no se aleja demasiado de los ejes tonales principales.

La repetición si parece resaltar una sección claramente bi-temática. El tema A o principal hasta el compás #58 y el Tema B desde este compás hasta la mencionada repetición.

El tema va pasando por todos los instrumentos, todo tipo de combinaciones de timbre entre ellos van generando no solo diferentes colores en la instrumentación sino también una idea de orquestación bastante dinámica y variada.

Las trompas son utilizadas de manera muy rudimentaria, reforzando algunas notas o insistiendo en células rítmicas en pasajes de tutti o fuertes. Los fagotes, aunque puedan fugazmente pasar a cierto protagonismo también son los encargados de sostener rítmicamente la obra, con un papel muy rítmico y de característica armónica. El resto de instrumentos son verdaderamente los encargados de casi todas las intervenciones melódicas, aunque siempre con mucho dinamismo y versatilidad van cambiando también a papeles o intervenciones más secundarias o de acompañamiento.

Las dinámicas van cambiando sin buscar demasiada graduación durante todo el movimiento. Estos cambios súbitos entre fuertes y pianos son bastante equilibrados y va generando un ritmo continuo entre unas dinámicas y otras. La graduación se produce más por la orquestación que por ningún efecto o signo de crescendo o diminuyendo escrito. Así podíamos hablar de un perfecto equilibrio de dinámicas entre las partes o subvenciones fuertes y las piano.

Todos los instrumentos son ubicados en sus registros más cómodos, tal vez, el oboe es posible que pueda salirse un poco de su registro agudo más habitual debido sobre todo a no tener en la plantilla otro instrumento capaz de subir con mayor solvencia. El resto de instrumentos, son tratados de forma exquisita y con suma delicadeza, buscando su rendimiento y sus posibilidades técnicas sin ninguna extravagancia innecesaria. Es pues un lenguaje muy claro, donde cada instrumento se siente cómodo y bien ubicado en su registro de mayor precisión y calidad.

Básicamente la textura como ya dijimos es de melodía acompañada, aunque en ocasiones aparecen ciertas lineas contrapuntísticas y podamos incluirlas en una textura de este tipo o incluso con la textura III de melodía, melodía secundaria y acompañamiento.

Armónicamente ya hemos comentado que no hay ningún interés de desarrollo tonal, y por lo tanto también las construcciones de todos los acordes son prácticamente basadas en las triadas o cuatríadas mayores, menores, dominantes y alguna disminuida.

 

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La verdadera misión del director es encontrar con sus emociones aquello que no está escrito en el pentagrama y saber transmitirlo a su orquesta...

la del compositor evitar ser descubierto... 

Josep Miquel

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