Gran Partita KW.361 Historia

Written on 19 May 2014 by  / Published in Armonía y Análisis

La Gran Partita, compuesta para trece instrumentos, doce de viento y contrabajo, a veces sustituido por el contrafagot, es una de las obras más importantes del repertorio camerístico del compositor salzburgués y junto a las dos Serenatas para vientos, K 375 y K 388 conforman un tríptico imprescindible.

Como ocurre con casi todas las grandes obras, exiten algunas interrogantes: cuándo fue compuesta exactamente?, por qué tal atípica instrumentación?

Aunque se estreno el 21 de marzo de 1883, parece ser que Mozart la empezó a escribir mucho antes, cuando se encontraba en Munich para la representación de su opera “Idomeneo”.

Al respecto creo que este tipo de obras no tenían un carácter cortesano o “de palacio” igual porque la intención del encargo sería para amenizar alguna reunión o acto social, o amenizar las ceremonia de clausura del año académico en la Universidad benedictina de Salzburgo, una simple música “de fondo” encargos muy habituales que solían hacerse con no demasiado tiempo de antelación los mecenas a sus compositores. Esta seguramente se compuso para la celebración de un acto benéfico del clarinetista Anton Stadler que tuvo lugar en el Burgtheater.

Normalmente para este tipo de divertimentos y serenatas de viento, conocidos en Alemania y Austria por el nombre de Harmoniemusik, lo habitual era una disposición de entre seis y ocho instrumentos; es decir, sexteto u octeto, este último formado por dos oboes, dos clarinetes, dos trompas y dos fagotes, sin embargo, para esta obra Mozart aumentó hasta el curioso número de trece con dos trompas más, afinadas en diferente tono, los dos corno di basetto y el contrabajo como refuerzo de registro grave. De este modo dotó a la obra de una consistencia poco habitual y que unida a su larga duración (casi 50 minutos) la convierte en una composición peculiar, muy ambiciosa, y que no puede ser calificada de música de entretenimiento como la mayoría de sus divertimentos para viento de la época salzburguesa como he explicado anteriormente.

Sobre el corno di basetto, podemos decir que la colaboración de Mozart y el clarinetista, Anton Stadler -relacionada con su vinculación a la masonería- traería una pléyade de obras maestras que todavía hoy conforman lo mejor del repertorio para este instrumento, seguramente fue en esta “Gran Partita” la primera vez que las introdujo Mozart en su instrumentación, oyéndose en Viena por primera vez.

 

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La verdadera misión del director es encontrar con sus emociones aquello que no está escrito en el pentagrama y saber transmitirlo a su orquesta...

la del compositor evitar ser descubierto... 

Josep Miquel

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